Cuatro a cero, otra vez

El destino ha vuelto a poner al mismo puñado de jugadores alemanes frente al mismo resultado. Esta vez, sin embargo, el resultado les fue adverso.

Pep

Recapitulemos. El martes 29 de abril pasado se enfrentaron el Real Madrid y el Bayern de Munich por el partido de vuelta de la semifinal de la Champions League. En la ida, jugada en la capital española, el Real Madrid había ganado 1 a 0.

No obstante, los antecedentes hacían favoritos a los germanos. El Bayern, vigente campeón europeo, hacía tres años que no perdía una eliminatoria europea (llegó a la final en las dos ediciones anteriores de la Champions). De los nueve partidos que ambos equipos habían disputado en Alemania, el Bayern había ganado ocho, saldándose con un empate el restante.

El fútbol, una vez más, demostró su capacidad para hacer real lo imprevisible. En el minuto 34, el Real Madrid ganaba 3 a 0, con una superioridad aplastante sobre el Bayern dirigido por Pep Guardiola. El partido terminó 4 a 0.

Lo que hace increíble el resultado es la mínima probabilidad de ocurrencia que cabía otorgarle. En otras palabras, si el partido volviera a jugarse cien veces más, es muy poco probable que el 4 a 0 se repitiese.

Seis de los once jugadores del Bayern jugaron el partido entre Alemania y Argentina del Mundial de Sudáfrica: Neuer, Lahm, Boateng, Kroos, Schweinsteiger y Müller. Es decir que los mismos que integraron la “topadora” o “Panzer division”, aquellos que supuestamente dieron una “lección de fútbol” a Argentina, ahora fueron “humillados” y “ridiculizados”. ¿Cuál es la realidad? ¿El 4 a 0 a favor contra Argentina o el 4 a 0 en contra frente al Real Madrid?

La verdad es que en un partido de fútbol puede pasar cualquier cosa. Sea el entrenador Guardiola o Maradona. Y si fue injusto descalificar a Maradona por el triste 4 a 0 contra Alemania, es aún más ridículo hacerlo con Guardiola, el técnico más ganador de la historia del Barcelona.

El Bayern Munich pateó más veces al arco, tuvo más la pelota y tuvo más tiros de esquina a favor que el Real Madrid. Algo similar le pasó a Argentina en su partido contra Alemania. Incluso, el equipo de Maradona aguantó con un 1 a 0 en contra hasta el minuto 67. Mientras el “baile” del Real Madrid duró todo el partido, Argentina fue bailada “apenas” 20 minutos, cuando tuvo que salir a “matar o morir”.

Voy a repetir la conclusión: tanto en 2010 como ahora, lo que parece importar más en muchos casos es aprovechar un mal resultado para dar rienda suelta a resentimientos, prejuicios o envidias personales. La suerte que tienen Guardiola y el Bayern Münich es que tendrán su revancha más pronto que tarde. La de Maradona, en cambio, tendrá que esperar. Pero seguro que, tarde o temprano, llegará.

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