Cuatro a cero

No es necesario recordar todos los títulos ganados por el Barcelona desde la temporada 2008/2009, aquella en que Pep Guardiola se hizo cargo del equipo. Baste decir que, desde entonces, ese equipo ha sido casi con unanimidad considerado el mejor del mundo.

Messi

El Bayern de Munich derrotó ayer al Barcelona 4 a 0 en el partido de ida de la semifinal de la Champions League. Es un partido que quedará en el recuerdo. Como siempre en estos casos, escribas de todo tipo se apresuran a sentenciar el “fin de un ciclo”, del “guardiolismo” o cosas similares. Ninguno lo anticipó la semana pasada.

Ayer, el Barcelona saltó al campo de juego con el mejor jugador del mundo (Messi, aunque no del todo recuperado de una lesión), seis campeones del mundo (Valdés, Piqué, Iniesta, Busquets, Xavi, Pedro, luego reemplazado por el también campeón Villa), un campeón de Europa (Alba), un campeón de América (Alves) y dos jugadores de selección nacional (Alexis Sánchez y Bartra). Un equipazo, que aunque ayer tuvo un mal día, en la Liga Española está a punto de coronarse campeón.

Por su parte, el Bayern alineó a cinco jugadores que también jugaron el partido de doloroso recuerdo del Mundial 2010 contra Argentina: Neuer, Lahm, Boateng, Schweinsteiger y Müller.

Además de la coincidencia de esos jugadores alemanes y del resultado final, hay más similitudes entre el Alemania-Argentina del 2010 y el Barcelona-Bayern de ayer. En ambos casos, el primer gol alemán fue convertido por Müller de cabeza. En ambos, las críticas contra los equipos perdedores y sus respectivos entrenadores fueron más allá de lo razonable.

Que tres goles del Bayern hayan sido ilegales, parece no importar a nadie (también es cierto que al Barcelona se le perdonó un penal en contra). Que el Barcelona tuviera por lo menos dos ocasiones clarísimas, tampoco. Que Messi haya jugado sin estar en plenas condiciones, ahora parece una estupidez (“no debería haber jugado”), cuando hasta el día del partido su participación era clave (“se necesita aunque sea al 50%”). Que Tito Vilanova haya superado los increíbles registros de Guardiola parece olvidado. Ahora se destaca que “hizo tarde los cambios” o que “no tuvo un plan B”.

Lo mismo pasó tras el Argentina-Alemania. Nadie pareció advertir que la Selección de Maradona fue la que más veces disparó al arco, ni la que dispuso de más tiros de esquina, ni la que tuvo más tiempo la pelota (¡incluso en la mitad de la cancha!). Muchos todavía hoy se niegan a admitir que, aún con el partido contra Alemania, Argentina hizo el mejor mundial desde 1990. Nunca antes se habían ganado los primeros cuatro partidos de un Mundial. Y todo eso con Maradona siendo el técnico que menos tiempo estuvo al frente del equipo argentino.

Tanto en 2010 como hoy, lo que parece importar más en muchos casos es aprovechar un mal resultado para dar rienda suelta a resentimientos, prejuicio o envidias personales. La suerte que tienen Messi y el Barcelona es que aún tienen que jugar el partido de vuelta. La revancha de Maradona aún tendrá que esperar más. Pero seguro que, tarde o temprano, llegará.

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