Tal vez ahora en España lo puedan entender

España ganó la Eurocopa en 2008 con un fútbol de alto vuelo. Fue, con Holanda, el único equipo que se clasificó para el Mundial sudafricano ganando todos los encuentros disputados. España comenzó el Mundial encabezando el ránking de la FIFA. Con esos datos, podría parecer obvio que España ganaría el Mundial. De hecho, nunca España había encarado una cita mundialista con tanta confianza. Además, la Selección de España es un verdadero equipo: un excelente arquero, una excelente defensa e igualmente calificables mediocampo y ataque.

España atraviesa una durísima crisis económica, pero aún se mantiene como uno de los países con mayor calidad de vida del mundo. La crisis puede contribuir a exagerar la felicidad por el éxito deportivo, pero en todo caso, lo “previsible” del triunfo no la ha moderado en absoluto: el éxito mundialista desató en España una explosión de júbilo popular no comparable con nada vivido hasta la fecha.

Retrocedamos 24 años en el tiempo y ubiquémonos en Argentina. El país había recuperado las instituciones democráticas menos de tres años antes. La sociedad estaba en plena “digestión” de las atrocidades cometidas durante la dictadura militar anterior, con el descubrimiento de campos de concentración, centros de tortura, etc. A pesar de que estaba en marcha un plan de estabilización económica que se consideraba “un éxito”, la inflación de los últimos doce meses a junio de 1986 era de 50,1% (un año antes alcanzaba a 1.128%). En el mismo período, el salario promedio había crecido 39,6%, por lo que la población sufría una dura pérdida de poder adquisitivo. En 1986 estaba aún fresco en la memoria y los corazones argentinos la Guerra de las Malvinas contra el Reino Unido, en la que cientos de jóvenes perdieron su vida. Tan presente estaba aún el conflicto, que técnicamente el mismo no había concluido, al negarse el gobierno argentino a firmar el cese de hostilidades. Argentina estaba muy lejos de ser un país próspero y feliz.

La clasificación de Argentina para el Mundial de 1986 se consiguió de modo agónico, con un gol en el tramo final del último partido. Nadie en el país confiaba en las posibildiades del equipo. Las críticas hacia el entonces técnico, Carlos Bilardo, eran despiadadas (“Bilardo ya fracasó”, decía el día que comenzaba el torneo un famoso editorial en el diario argentino La Razón). Argentina no tenía un equipo. Sí tenía un jugador brillante, Diego Maradona, acompañado por un grupo de buenos jugadores. Maradona era, por sí mismo, dos tercios del equipo (“Si Maradona fuera belga, los campeones del mundo habríamos sido nosotros” diría luego Guy This, el director técnico de Bélgica).

Comparemos ahora cómo llegó la Selección española al Mundial 2010 y cómo llegó la argentina al de 1986. Añadamos que las penurias que sufre la sociedad española por la crisis económica son ridículas en comparación con el contexto económico y social de la Argentina de 1986 (¡y de 2010!). Recordemos la diferencia entre el compensado “equipo” español y la participación absolutamente descollante e imprescindible de Maradona en el triunfo argentino de aquel Mundial. El estado de éxtasis popular es similar en ambos casos.

Sumado todo lo anterior, ¿es tan difícil de compreder el significado que Maradona pasó a ocupar desde entonces en la sociedad argentina? ¿Puede sorprender la mezcla entre fútbol y política que rodearon los dos famosos goles de Maradona a Inglaterra? ¿No resulta evidente que si el “equipo” español tuviera un líder indiscutible, su nombre habría pasado a ocupar un lugar especial en la historia contemporánea de España?

Este blog comparte la alegría española. Y desea que el triunfo permita comprender, al menos en España, que el lugar que ocupa Maradona en Argentina no obedece a “idolatría”, ni a “endiosamiento” algunos, sino que responde al hecho de haber alcanzado la cima deportiva en un contexto de sufrimiento social, permitiendo restaurar parte de un orgullo nacional vejado.

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2 Responses to Tal vez ahora en España lo puedan entender

  1. Bananerin dice:

    Y tu que tienes que explicar a los gallegos un sentimiento que nunca entenderan?

  2. Acaso hay algún español que no lo entienda? soy español, y lo entiendo perfectamente. Es más, ojalá España llegue a tener algún dia un jugador así. No generalicemos, que no todos pensamos igual.
    Por cierto, muy bueno el blog, da gusto leerlo.

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