El horrible final no debe ocultar una buena tarea

¿Sentiste alguna vez lo que es tener
el corazón roto?
Si resulta que sí, si podrás entender
lo que me pasa a mí esta noche.
Andrés Calamaro, “Crímenes perfectos”

Antes de empezar el Mundial, publiqué una tabla para evaluar objetivamente la tarea de la Selección de Argentina en Sudáfrica. En la misma se resumía el desempeño de los equipos nacionales en los ocho mundiales previos. Terminada nuestra participación en el torneo, con dicha tabla actualizada, es posible afirmar que, bajo la conducción de Maradona, la Selección hizo el mejor Mundial desde 1990. El doloroso final no debería hacernos perder de vista esto.

Cuatro partidos ganados, uno perdido. En términos de puntos en juego, el equipo argentino logró el 80%. Paradójicamente, lo mismo que Alemania después del triunfo de ayer.

El promedio de goles a favor, 2 por partido, está ligeramente por encima de la media de los ocho mundiales anteriores. Los goles alemanes, sin embargo, arruinaron el promedio de goles en contra, que quedó en 1,2 por encuentro, algo peor que esa media. La diferencia de goles es prácticamente igual que las de las ocho anteriores participaciones mundialistas.

Igual que en 1998 y 2006, nos volvimos a casa en cuartos de final (hacer clic sobre al tabla para verla más grande).

Teniendo en cuenta los números anteriores, y recordando lo que escribí unos días atrás, acerca de que Argentina fue el mejor equipo de la primera rueda (algo nunca logrado antes), puede afirmarse que la Selección no retrocedió, e incluso, globalmente, avanzó un poquito.

Desde luego que no es posible conformarse con eso. Mucho menos con las cuatro dagas que los alemanes nos clavaron en el corazón.

No justifico ni niego errores. Es evidente que alguno se cometió, pues de lo contrario no se habría perdido por cuatro goles. Más aún: así como hace unos días pedí para Maradona la mayor cuota de responsabilidad en los buenos resultados, también admito la misma participación en la derrota.

Sin embargo, quiero resaltar que esos 25 minutos horribles, los que transcurrieron desde el segundo gol alemán hasta el final de partido, no deberían hacer olvidar una tarea que superó holgadamente lo que esperaba el 99% de los aficionados del mundo.

Tras un año y medio de gestión con varias idas y venidas, Maradona mantuvo la Selección entre los ocho mejores equipos del Mundo. Fuimos por más, es cierto, pero el resultado creo que está lejos de ser un fracaso. La participación de la Selección Argentina en el Mundial de Sudáfrica, a pesar de que el abultado resultado permita el resurgimiento postrero de los “contras”, concluye con un balance que, desapasionadamente, es aceptable.

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